martes, 19 de agosto de 2014

Famosos a remojo

"Voy a retar a Ellen Degeneres, a Barack Obama y a Chris D'Elia", decía Justin Bieber antes de lanzarse un cubo de agua helada encima. El creador de Facebook, Mark Zuckerberg, agradecía al gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, por retarlo, antes de mojarse y nominar a Bill Gates.        "Quiero agradecer a Ingrid Michaelson y a Lily Aldridge por este reto", aclaraba en su vídeo la cantante Taylor Swift, antes de nominar a Selena Gómez, Emma Stone y Ed Sheeran. Así es como se ha creado la cadena más popular del momento: el reto del cubo helado (o el ice bucket challenge, en inglés).
     Una vez retado hay dos opciones: donar 100 dólares (74 euros) a la ASL Organisation o someterse al frío de un cubo de agua helada frente a una cámara en menos de 24 horas.
     La organización, que lucha por encontrar una cura a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), ha logrado recaudar 9,9 millones de euros con esta campaña que se ha viralizado por internet y a la que se han sumado numerosos rostros conocidos. Una campaña que en principio solo buscaba crear conciencia sobre la enfermedad degenerativa que afecta a unos 30.000 estadounidenses y a unos 4.000 españoles.

lunes, 2 de junio de 2014

No estornudes ...que es peor

Cuando estornudamos o tosemos, a veces vemos gotitas expulsadas cayendo cerca, o incluso podemos notarlas cayendo sobre nuestra piel si alguien tose o estornuda cerca de nosotros. Debido a estas experiencias cotidianas, es fácil creer que el alcance de toses y estornudos se limita a esto. Pero en realidad llegan mucho más lejos, aunque a simple vista no podamos ver la nube o fase gaseosa que generan. Eline Dehandschoewercker, de la Escuela Superior de Física y de Química Industriales de París en Francia, así como John W. M. Bush y Lydia Bourouiba, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, han constatado que las gotitas más pequeñas que se desprenden de una tos o un estornudo, pueden viajar entre 5 y 200 veces más lejos de hasta donde llegarían si tales gotas se movieran simplemente como conjuntos de partículas desconectadas entre sí, que es como se creía hasta ahora que se movían. La tendencia de estas gotitas a permanecer en el aire, suspendidas con la ayuda extra de pequeñas nubes de gas, significa que los sistemas de ventilación pueden ser más propensos de lo creído hasta ahora a la transmisión de partículas potencialmente infecciosas. El hallazgo permitirá a arquitectos e ingenieros mejorar elementos del diseño de hospitales, recintos laborales cerrados que dependan mucho de la ventilación artificial, y sistemas de circulación de aire en vehículos como los aviones, para reducir las probabilidades de que los patógenos vertidos al aire por toses u estornudos se transmitan entre la gente. Mas información: http://noticiasdelaciencia.com/not/10551/el-alcance-de-los-estornudos-y-toses-es-mucho-mayor-que-lo-creido/

Convertir Luz en Materia

Unos físicos han descubierto cómo crear materia a partir de luz, un logro que se creía imposible cuando la idea se planteó por vez primera hace 80 años. La teoría Breit-Wheeler, presentada en 1934 por los dos físicos de cuyos respectivos apellidos toma su nombre, propuso que debía ser posible convertir luz en materia mediante el choque de sólo dos partículas de luz (fotones), para crear un electrón y un positrón, el método más simple predicho para conseguirlo. Se encontró que el cálculo estaba bien fundamentado desde el punto de vista teórico, pero Breit y Wheeler nunca esperaron que alguien demostrase físicamente su predicción, ya que se consideraba que no había medios técnicos plausibles para poner en marcha el singular proceso. Nunca ha sido observado en el laboratorio, y los experimentos anteriores para intentar generar el proceso y observarlo debidamente han precisado la adición de masivas partículas de alta energía. La nueva investigación, a cargo del equipo de Oliver Pike, del Imperial College de Londres en el Reino Unido, muestra por primera vez cómo podría demostrarse en la práctica la teoría Breit-Wheeler. Este "colisionador fotón-fotón" que convertiría la luz directamente en materia utilizando tecnología que ya está disponible, sería un nuevo tipo de experimento de física de altas energías. Este experimento recrearía un proceso que fue importante en los primeros 100 segundos de existencia del universo y que también se percibe en los estallidos de rayos gamma, que son las explosiones más grandes en el universo y están cargadas de muchos misterios.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El elemento químico 117

Un equipo internacional, trabajando en el laboratorio alemán del acelerador GSI, ha creado y observado varios átomos del elemento superpesado cuyo número atómico (número total de protones que tiene su átomo) es 117. Las propiedades de semidesintegración medidas coinciden con datos anteriores, fortaleciendo la posibilidad de que el 117 sea reconocido pronto como un nuevo elemento. Los elementos con número atómico más allá del 104 son denominados elementos superpesados. Aunque no se han encontrado elementos superpesados en la naturaleza, pueden ser producidos mediante haces de núcleos atómicos acelerados y disparados hacia los núcleos objetivo más pesados que sea posible. La fusión de dos núcleos, un suceso muy infrecuente, produce ocasionalmente un elemento superpesado. Aquellos a los que actualmente podemos acceder generalmente existen sólo durante un corto tiempo. Los primeros informes sobre el descubrimiento de un elemento con el número atómico 117 fueron presentados en 2010, por un equipo de científicos rusos y estadounidenses, con participación del Laboratorio Nacional estadounidense Lawrence Livermore, trabajando en el Instituto Conjunto de Investigación Nuclear de Dubna, en Rusia. Dicho elemento aún no ha sido bautizado: Un comité formado por miembros de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC, por sus siglas en inglés) revisará estos nuevos hallazgos, junto con los originales, y decidirá si se necesitan experimentos adicionales antes de que se reconozca el descubrimiento del elemento. Sólo después de tal aceptación final los descubridores podrían proponer un nombre para él. En los nuevos experimentos, los científicos bombardearon un blanco de berkelio mediante iones de calcio hasta que colisionaron y formaron el elemento 117. Éste se desintegró entonces, dando lugar a los elementos 115 y 113. Narek Gharibyan, Dawn Shaughnessy y Evgeny Tereshatov, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, participaron en estos experimentos.

martes, 18 de marzo de 2014

Detectadas las ondas del Big Bang

     Un equipo internacional de científicos ha detectado los sutiles temblores del universo un instante después de su origen. Un telescopio estadounidense en el mismísimo polo Sur ha logrado captar esas huellas en el cielo que suponen un espaldarazo definitivo a la teoría que mejor explica los primeros momentos del cosmos, denominada inflación y propuesta hace más de tres décadas. Esa inflación fue un crecimiento enorme y muy rápido del espacio-tiempo inicial y, a partir de ese momento, el universo siguió expandiéndose pausadamente, hasta ahora, 13.800 millones de años después. Es la teoría del Big Bang, pero con un complemento fundamental al principio de todo. Como dice Alan Guth, el científico estadounidense que propuso, a principio de los ochenta, la inflación cósmica, “exploramos el bang del Big Bang”.


Fuente: NASA. / EL PAÍS
Se trata de la “tan buscada evidencia de que el universo sufrió una rápida inflación en los primerísimos momentos de su existencia”, señaló la revista Nature. “Si se confirma, esa firma de las ondas gravitacionales del Big Bang abrirá un nuevo capítulo en la astronomía, la cosmología y la física”.
Los científicos del telescopio de microondas BICEP2, instalado en la base antártica Amundsen Scott, presentaron ayer en Harvard los datos concluyentes, disparando la euforia y la emoción de muchos cosmólogos en todo el mundo que, por muy convencidos que estuviesen de que la inflación tenía que ser la explicación correcta de lo que pasó casi al principio, estaban a la espera de la prueba, imprescindible en ciencia, de que la naturaleza efectivamente funciona como ellos habían conjeturado. Y la prueba son las ondas gravitacionales primordiales, producidas por las llamadas vibraciones cuánticas en el espacio-tiempo, que se propagan por el universo a la velocidad de la luz y de las que hoy queda la leve firma en la radiación de fondo que permea todo el cielo.

Sorpresa del futuro Premio Nobel Andrei Linde

     La teoría de la inflación del Universo fue propuesta formalmente por el físico Alan Guth en 1980, como una modificación de la teoría del Big Bang convencional. Guth señaló que el Cosmos se infló con gran rapidez a partir de una pequeña porción del espacio y se volvió exponencialmente mayor en una fracción de segundo. Pocos años después, el físico ruso Andrei Linde modificaba este modelo en un concepto llamado «nueva inflación», que generaba predicciones muy similares a las observaciones reales del cielo que este mismo lunes anunciaba un amplio equipo de investigadores, liderado por el Centro Harvard-Smithsonian para la Astrofísica. Los científicos dieron a conocer la primera detección de las ondas gravitacionales, las deformaciones en el espacio-tiempo provocadas por la gran explosión.
     Linde, ahora profesor de física en Stanford, no pudo ocultar su entusiasmo por la noticia cuando un colega de la misma universidad acudió a su casa a comunicarle la buena nueva. «Estos resultados son una prueba irrefutable de la inflación, porque las teorías alternativas no predicen una señal de este tipo. Esto es algo que he estado esperando ver durante 30 años», señaló visiblemente emocionado. No es para menos, el hallazgo de los «primeros temblores del Big Bang» es considerado el «santo grial» de la Cosmología y bien podría valerle un premio Nobel.
     Interesante este video en el que recibe la noticia del éxito de su idea
http://www.abc.es/videos-ciencia/20140318/fisico-andrei-linde-celebra-3357032624001.html

lunes, 17 de marzo de 2014

Tabla periódica actualizada


     Esta es la tabla periódica actual; en ella aparecen los elementos 114 y 116 con el nombre definitivo que se les ha dado.
      El elemento 114 es el Flerovio (Fl), (anteriormente llamado Ununcuadio, Uuq), de masa atómica 289,  es el nombre de un elemento químico radiactivo. Nombrado en honor a Gueorgui Fliórov. 
    El livermorio (anteriormente llamado Ununhexio, Uuh) es el nombre del elemento sintético de la tabla periódica cuyo símbolo es Lv y su número atómico es 116. Su masa atómica es 293.
    Su nombre viene dado en honor al Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (Lawrence Livermore National Laboratory), en Livermore, California.