jueves, 9 de octubre de 2014

Premio Nobel de Química 2014

     Los estadounidenses Eric Betzig y William Moerner y el alemán Stefan Hell, desarrolladores de la microscopia fluorescente, son los ganadores del Premio Nobel de Química 2014, según ha anunciado este miércoles el Comité del Nobel.
     "Su trabajo innovador ha llevado la microscopia óptica a la nano-dimensión", explica la Real Academia Sueca de las Ciencias para otorgar este premio.
     El jurado quiso así reconocer el trabajo de los tres galardonados en el desarrollo de microscopios de "alta resolución" que emplean "moléculas fluorescentes", una técnica también denominada "nanoscopia".
     Esto permite estudiar "moléculas individuales dentro de células vivas", algo hasta entonces imposible con las técnicas de los microscopios ópticos tradicionales. Este avance ha contribuido al estudio de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson, así como en el análisis de procesos cognitivos en las neuronas del cerebro, ha explicado el jurado.
     El estadounidense Eric Betzig, nacido en 1960, es doctor por la Universidad Cornell de Ithaca (Nueva York) y trabaja actualmente en el Instituto Médico Howard Hughes, de Ashburn (EEUU).
     El alemán Stefan W. Hell, nacido en Rumanía en 1962, se doctoró en la Universidad de Heidelberg y dirige hoy el Instituto Max Planck de Química Biofísica, en Gotinga (Alemania), y el Centro Alemán de Investigación contra el Cáncer de Heildelberg.
     El tercer premiado, el estadounidense William E. Moerner, nació en 1953 y, tras doctorarse como Betzig en la Universidad Cornell, trabaja en la Universidad de Stanford.
     Los galardonados dividirán a partes iguales los ocho millones de coronas suecas (879.000 euros, 1,1 millones de dólares) con que está dotado el premio.

Premio Nobel de Física 2014

     La Real Academia Sueca de las Ciencias ha otorgado el premio Nobel de Física 2014 a los profesores japoneses Isamu Akasaki (Chiran, 1929) e Hiroshi Amano (Hamamatsu, 1960) de la Universidad de Nagoya, junto a su compatriota Shuji Nakamura (Ikata, 1954) de la Universidad de California en Santa Bárbara (EE UU).

     El galardón reconoce su “invención de diodos emisores de luz azul eficiente que ha permitido las fuentes de luz blanca brillante que ahorran energía". Se trata del diodo emisor de luz (led, por las siglas en inglés de light emitting diode) azul, una nueva fuente de luz muy eficaz desde el punto de vista energético y considerada amigable con el medio ambiente.

     Cuando Akasaki, Amano y Nakamura produjeron haces brillantes de luz azul en semiconductores a principio de la década de 1990, desencadenaron una transformación fundamental en la tecnología de iluminación. Los diodos verdes y rojos ya se conocían desde hacía tiempo, pero sin el componte azul, las lámparas blancas no se podían crear.

     A pesar de considerables esfuerzos, tanto en el ámbito científico como en el industrial industria, el led azul permaneció como un desafío durante tres décadas, hasta que llegó el avance revolucionario de los tres investigadores japonenses. Akasaki trabajó junto con Amano en la Universidad de Nagoya, mientras que Nakamura lo hizo como empleado de Nichia Chemicals, una pequeña empresa de Tokushima.

     Su invento permitió crear lámparas led blancas, que emiten una luz brillante, son de larga duración y alta eficiencia energética. Constantemente están mejorando, con mayores flujos luminosos (medidos en lúmenes) por  unidad de energía eléctrica de entrada (medido en vatios). El registro más reciente es poco más de 300 lm/ W, en comparación con los 16 de las bombillas regulares y los cerca de 70 de las lámparas fluorescentes.




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     Como alrededor de un cuarto de la electricidad mundial del consumo de electricidad mundial se utiliza para fines de iluminación, los ledes contribuyen al ahorro de recursos de la Tierra. Además, el consumo de materiales también disminuye ya que duran hasta 100.000 horas, en comparación con 1.000 para bombillas incandescentes y las 10.000 horas para las luces fluorescentes.

     La lámpara led tiene un gran potencial para elevar la calidad de vida de más de 1.500 millones de personas en todo el mundo que carecen de acceso a las redes de electricidad. Como requieren poca energía para operar, se pueden alimentar por energía solar barata a escala local.

     “La invención del led azul tiene solo 20 años, pero ya ha contribuido a crear luz blanca de una forma nueva beneficiándonos a todos”, destaca la academia sueca en su comunicado, además de recordar que las bombillas de luz incandescente iluminaron el siglo XX, pero "en el XXI lo harán los led”. (Fuente: SINC)

martes, 19 de agosto de 2014

Famosos a remojo

"Voy a retar a Ellen Degeneres, a Barack Obama y a Chris D'Elia", decía Justin Bieber antes de lanzarse un cubo de agua helada encima. El creador de Facebook, Mark Zuckerberg, agradecía al gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, por retarlo, antes de mojarse y nominar a Bill Gates.        "Quiero agradecer a Ingrid Michaelson y a Lily Aldridge por este reto", aclaraba en su vídeo la cantante Taylor Swift, antes de nominar a Selena Gómez, Emma Stone y Ed Sheeran. Así es como se ha creado la cadena más popular del momento: el reto del cubo helado (o el ice bucket challenge, en inglés).
     Una vez retado hay dos opciones: donar 100 dólares (74 euros) a la ASL Organisation o someterse al frío de un cubo de agua helada frente a una cámara en menos de 24 horas.
     La organización, que lucha por encontrar una cura a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), ha logrado recaudar 9,9 millones de euros con esta campaña que se ha viralizado por internet y a la que se han sumado numerosos rostros conocidos. Una campaña que en principio solo buscaba crear conciencia sobre la enfermedad degenerativa que afecta a unos 30.000 estadounidenses y a unos 4.000 españoles.

lunes, 2 de junio de 2014

No estornudes ...que es peor

Cuando estornudamos o tosemos, a veces vemos gotitas expulsadas cayendo cerca, o incluso podemos notarlas cayendo sobre nuestra piel si alguien tose o estornuda cerca de nosotros. Debido a estas experiencias cotidianas, es fácil creer que el alcance de toses y estornudos se limita a esto. Pero en realidad llegan mucho más lejos, aunque a simple vista no podamos ver la nube o fase gaseosa que generan. Eline Dehandschoewercker, de la Escuela Superior de Física y de Química Industriales de París en Francia, así como John W. M. Bush y Lydia Bourouiba, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, han constatado que las gotitas más pequeñas que se desprenden de una tos o un estornudo, pueden viajar entre 5 y 200 veces más lejos de hasta donde llegarían si tales gotas se movieran simplemente como conjuntos de partículas desconectadas entre sí, que es como se creía hasta ahora que se movían. La tendencia de estas gotitas a permanecer en el aire, suspendidas con la ayuda extra de pequeñas nubes de gas, significa que los sistemas de ventilación pueden ser más propensos de lo creído hasta ahora a la transmisión de partículas potencialmente infecciosas. El hallazgo permitirá a arquitectos e ingenieros mejorar elementos del diseño de hospitales, recintos laborales cerrados que dependan mucho de la ventilación artificial, y sistemas de circulación de aire en vehículos como los aviones, para reducir las probabilidades de que los patógenos vertidos al aire por toses u estornudos se transmitan entre la gente. Mas información: http://noticiasdelaciencia.com/not/10551/el-alcance-de-los-estornudos-y-toses-es-mucho-mayor-que-lo-creido/

Convertir Luz en Materia

Unos físicos han descubierto cómo crear materia a partir de luz, un logro que se creía imposible cuando la idea se planteó por vez primera hace 80 años. La teoría Breit-Wheeler, presentada en 1934 por los dos físicos de cuyos respectivos apellidos toma su nombre, propuso que debía ser posible convertir luz en materia mediante el choque de sólo dos partículas de luz (fotones), para crear un electrón y un positrón, el método más simple predicho para conseguirlo. Se encontró que el cálculo estaba bien fundamentado desde el punto de vista teórico, pero Breit y Wheeler nunca esperaron que alguien demostrase físicamente su predicción, ya que se consideraba que no había medios técnicos plausibles para poner en marcha el singular proceso. Nunca ha sido observado en el laboratorio, y los experimentos anteriores para intentar generar el proceso y observarlo debidamente han precisado la adición de masivas partículas de alta energía. La nueva investigación, a cargo del equipo de Oliver Pike, del Imperial College de Londres en el Reino Unido, muestra por primera vez cómo podría demostrarse en la práctica la teoría Breit-Wheeler. Este "colisionador fotón-fotón" que convertiría la luz directamente en materia utilizando tecnología que ya está disponible, sería un nuevo tipo de experimento de física de altas energías. Este experimento recrearía un proceso que fue importante en los primeros 100 segundos de existencia del universo y que también se percibe en los estallidos de rayos gamma, que son las explosiones más grandes en el universo y están cargadas de muchos misterios.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El elemento químico 117

Un equipo internacional, trabajando en el laboratorio alemán del acelerador GSI, ha creado y observado varios átomos del elemento superpesado cuyo número atómico (número total de protones que tiene su átomo) es 117. Las propiedades de semidesintegración medidas coinciden con datos anteriores, fortaleciendo la posibilidad de que el 117 sea reconocido pronto como un nuevo elemento. Los elementos con número atómico más allá del 104 son denominados elementos superpesados. Aunque no se han encontrado elementos superpesados en la naturaleza, pueden ser producidos mediante haces de núcleos atómicos acelerados y disparados hacia los núcleos objetivo más pesados que sea posible. La fusión de dos núcleos, un suceso muy infrecuente, produce ocasionalmente un elemento superpesado. Aquellos a los que actualmente podemos acceder generalmente existen sólo durante un corto tiempo. Los primeros informes sobre el descubrimiento de un elemento con el número atómico 117 fueron presentados en 2010, por un equipo de científicos rusos y estadounidenses, con participación del Laboratorio Nacional estadounidense Lawrence Livermore, trabajando en el Instituto Conjunto de Investigación Nuclear de Dubna, en Rusia. Dicho elemento aún no ha sido bautizado: Un comité formado por miembros de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC, por sus siglas en inglés) revisará estos nuevos hallazgos, junto con los originales, y decidirá si se necesitan experimentos adicionales antes de que se reconozca el descubrimiento del elemento. Sólo después de tal aceptación final los descubridores podrían proponer un nombre para él. En los nuevos experimentos, los científicos bombardearon un blanco de berkelio mediante iones de calcio hasta que colisionaron y formaron el elemento 117. Éste se desintegró entonces, dando lugar a los elementos 115 y 113. Narek Gharibyan, Dawn Shaughnessy y Evgeny Tereshatov, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, participaron en estos experimentos.

martes, 18 de marzo de 2014

Detectadas las ondas del Big Bang

     Un equipo internacional de científicos ha detectado los sutiles temblores del universo un instante después de su origen. Un telescopio estadounidense en el mismísimo polo Sur ha logrado captar esas huellas en el cielo que suponen un espaldarazo definitivo a la teoría que mejor explica los primeros momentos del cosmos, denominada inflación y propuesta hace más de tres décadas. Esa inflación fue un crecimiento enorme y muy rápido del espacio-tiempo inicial y, a partir de ese momento, el universo siguió expandiéndose pausadamente, hasta ahora, 13.800 millones de años después. Es la teoría del Big Bang, pero con un complemento fundamental al principio de todo. Como dice Alan Guth, el científico estadounidense que propuso, a principio de los ochenta, la inflación cósmica, “exploramos el bang del Big Bang”.


Fuente: NASA. / EL PAÍS
Se trata de la “tan buscada evidencia de que el universo sufrió una rápida inflación en los primerísimos momentos de su existencia”, señaló la revista Nature. “Si se confirma, esa firma de las ondas gravitacionales del Big Bang abrirá un nuevo capítulo en la astronomía, la cosmología y la física”.
Los científicos del telescopio de microondas BICEP2, instalado en la base antártica Amundsen Scott, presentaron ayer en Harvard los datos concluyentes, disparando la euforia y la emoción de muchos cosmólogos en todo el mundo que, por muy convencidos que estuviesen de que la inflación tenía que ser la explicación correcta de lo que pasó casi al principio, estaban a la espera de la prueba, imprescindible en ciencia, de que la naturaleza efectivamente funciona como ellos habían conjeturado. Y la prueba son las ondas gravitacionales primordiales, producidas por las llamadas vibraciones cuánticas en el espacio-tiempo, que se propagan por el universo a la velocidad de la luz y de las que hoy queda la leve firma en la radiación de fondo que permea todo el cielo.